lunes, 31 de mayo de 2010

Documento del Cabildo Abierto del Peronismo porteño

CABILDO ABIERTO DEL BICENTENARIO
Hemos iniciado esta convocatoria con la enorme emoción que todavía palpita en nosotros por lo vivido en las fiestas del Bicentenario, donde el pueblo argentino a lo largo y a lo ancho de la patria, pero con epicentro en esa enorme demostración que hizo en el corazón de nuestra ciudad, emergió con alegría y vocación de celebración. Otra vez el subsuelo de la patria, como aquel 17 de octubre de 1945 o el 17 de noviembre de 1972, desplegó su vocación de protagonismo para demostrar que sabe de qué se trata.
Todo aniversario es una oportunidad de reflexión y balance. En este caso es el aniversario de la Patria y eso nos convoca como actores políticos a renovar nuestro compromiso con ella y a reflexionar sobre nuestra práctica política. El Peronismo es la fuerza política argentina más importante del segundo siglo de nuestra Patria, la vigencia de su Doctrina y el ejemplo de vida de Juan y Eva Perón le siguen imprimiendo el enorme vigor que alimenta su capacidad de transformación de la realidad nacional. Su derrotero supo de triunfos y derrotas, de avances y retrocesos, de extravíos y reafirmaciones. Pero recurrentemente, y a pesar de todo, siempre volvimos a nuestras esencias: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Solo así nos reconocíamos, solo así volvimos el 25 de mayo de 2003 a nuestra identidad.
Indudablemente la etapa vivida a partir de la crisis del 2001, que sembró de desaliento y pobreza nuestro país, es el aspecto en que nos interesa centrar nuestra reflexión. La profundidad de esa crisis tuvo en la construcción del proyecto iniciado en mayo del 2003, con la Presidencia de Néstor Kirchner y que hoy encabeza Cristina Fernández de Kirchner, una respuesta de magnitud revolucionaria. Se recuperaron las banderas del Justicialismo para impulsar un proyecto que, a partir de afirmar y expandir los derechos humanos, sociales, laborales y políticos de nuestro pueblo, le volvió a dar vigor al desarrollo nacional e instaló un debate ideológico que desde América Latina vuelve a tener vigencia internacional, particularmente si se analiza la crisis que con distintas características azota al mundo desde fines del 2008.

Las enseñanzas de Evita que afirmaba: “Donde hay una necesidad hay un derecho”, es el verbo del accionar político y de gestión de gobierno actual. Podríamos enumerar todas las acciones que justifican nuestra afirmación pero alcanza con señalar algunos hechos que nos identifican con cada lector peronista al que se dirigen estas palabras. El cambio sustantivo del modelo económico-productivo que permitió un crecimiento sostenido con inclusión social; la disminución progresiva del desempleo, el trabajo en negro y la pobreza; la revalorización de la Corte Suprema de la Nación en un cuerpo idóneo e independiente; la reorientación de la política exterior en base a nuestra conciencia histórica y contemplando los cambios de una nueva realidad mundial, así como la profundización de la relación con nuestros pueblos hermanos de América Latina; la reformulación de las Fuerzas Armadas en un nuevo concepto de la Defensa Nacional y un nuevo sentido de su misión; la instalación de una política de Derechos Humanos basada en verdad y justicia; la recuperación del Estado en la seguridad social; la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo; el aumento histórico de fondos para la Educación y la Formación Profesional, concibiéndolas como una inversión antes que un gasto; la revalorización y el incremento presupuestario de la Ciencia y la Tecnología como factor de desarrollo; la instalación de la negociación colectiva y el Salario Mínimo, Vital y Móvil son algunos de los logros que no pueden caer en la desmemoria.
Existe una oportunidad histórica para volver a las grandes fuentes del Movimiento Nacional.
La agenda peronista debe conducirnos a la actualización del proyecto nacional, y en ese marco, confrontar con el neoliberalismo cuya expresión cabal es el Gobierno de la Ciudad por su incapacidad, ineficacia y desprecio por lo público.
Es importante y necesario recordar que frente a esta energía transformadora vuelven a levantarse las fuerzas de la reacción que sueñan con el Primer Centenario donde la Argentina era un granero para el mundo pero un territorio de injusticia para su propio pueblo. Coherente con esa visión, la batalla central donde estos dos proyectos dirimen su vigencia, además del campo electoral, está en la aplicación de la sancionada Ley de Medios y Servicios Audiovisuales, donde la derrota de los monopolios es la única garantía de una plena vigencia democrática.
Como dirigentes y militantes del peronismo porteño sentimos una enorme responsabilidad frente al desequilibrio que existe entre esta realidad nacional y nuestra escasa representación local. Es esencial alimentar con movilización y vocación de unidad, entre todas las fuerzas políticas que apoyan el proyecto nacional, nuestro accionar en el Distrito.
Para ello, los Peronistas Porteños, debemos reconocernos y superar la crisis con unidad estratégica.
Del laberinto de una realidad política fragmentada y decadente, de la que todos somos responsables, sólo se sale con visión y altura, es decir: retomando los grandes objetivos vigentes del pensamiento nacional y popular, para aplicarlos a una nueva estrategia de construcción de poder transformador. Porque la condición militante surge de la vocación y la experiencia, y no se improvisa; menos en los tiempos difíciles donde fracasan el clientelismo, el punterismo y el electoralismo vacíos de contenidos substanciales y ausentes de conducción real.
Tampoco sirve el sectarismo, que impide la tolerancia de la amplitud política; ni el amiguismo, que privilegia la falsa colaboración de los oportunistas, en vez de convocar a la lealtad y la excelencia que forman parte de nuestras reservas.
Movimiento o partido, desde ya, es una falsa opción, porque necesitamos la herramienta legal de la soberanía popular, sin la cual no hay democracia sino autoritarismo. Pero renegar del movimiento es frustrar aquello que nos destaca y distingue: ser una corriente inextinguible de participación y justicia social.
No se trata de reconocerle racionalidad propia a todo lo que logra imponerse circunstancialmente: una cosa es aceptar otra realidad y otra perdernos en ella, una cosa es actualizarse y otra cambiar de partido, como de prenda de vestir.
La única posibilidad de reconstruirnos es persuadir, unir y sincerarse; debatiendo francamente acerca de la situación presente y el futuro con libertad espiritual y política, en forma responsable y honesta.
Hoy, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en lugar de ser un motor del proyecto nacional, se ha transformado en un vagón retardatario gobernado por la incapacidad y los sectores del privilegio. Los festejos del Bicentenario pusieron en evidencia el estado de ánimo de la Argentina subterránea, aquella que no expresan los medios, la Argentina real, comprometida y orgullosa del devenir histórico de nuestra patria, que salió a la calle masivamente a combatir el discurso del desanimo sostenido por la oposición y la prensa monopólica.
Necesitamos avanzar en un camino de reconstrucción de nuestro poder local, y para ello nos sumamos con muchos dirigentes peronistas del Distrito con quienes hemos convocado al Cabildo Abierto del Bicentenario, donde junto a Néstor y Cristina y a todos los que se sientan convocados protagónicamente, hemos comenzado a caminar hacia la recuperación del Gobierno de la Ciudad.

lunes, 8 de marzo de 2010

jueves, 24 de septiembre de 2009


Nuestro Gobierno

Porque privilegiamos las grandes ideas políticas nacionales y populares, es que defendemos al gobierno nacional que intenta construir un modelo de País industrial, con ciencia y tecnología y con inclusión social. Defendemos el desarrollo equilibrado de todos los sectores de la economía, fundamentalmente el de los que incluyen valor agregado por el trabajo y la inteligencia de los argentinos, con participación activa del Estado para una más justa distribución de la riqueza.
Priorizamos desarrollar el consumo y el mercado interno, con un alto grado de inversión pública en infraestructura. Apoyamos la generación de empleo, la jubilación asegurada para los adultos mayores, los crecientes porcentajes de inversión en educación, la democratización en los medios de comunicación audiovisual, la justicia en materia de derechos humanos y la no represión de las manifestaciones políticas y sociales.
Acordamos con la profundización de la integración con los países hermanos de América del Sur y el retomar las mejores tradiciones de autonomía ante los poderes internacionales, reconociendo que el paso del tiempo dio lugar a cambios geopolíticos que debemos tener en cuenta a la hora de pensar y actuar políticamente.

Bregamos por reconquistar como piso, los niveles de justicia social, independencia económica y soberanía política alcanzados en los dos primeros gobiernos peronistas y la vigencia de los grandes principios establecidos en la Constitución de 1949.

Los enemigos

Sin perder de vista nuestra situación de País dependiente frente a las políticas globales que se diseñan en los centros internacionales de poder, y nuestro permanente intento de Liberación, el gran enemigo interno de nuestra Nación, es el viejo modelo agroexportador y excluyente, que no ha hecho otra cosa que, como proyecto de “granero del mundo”, sumir a nuestra Patria en la desindustrialización, la desnacionalización, el atraso y la exclusión social de las mayorías populares, ya que dicho modelo, expresado hoy por el neoliberalismo, aún incluyendo el actual desarrollo de las “industrias agroexportadoras”, no necesita del fortalecimiento del mercado interno, y por ello, no requiere que los argentinos tengamos empleo. Ese modelo de País excluye a alrededor del 40 ó 50 % de compatriotas y es represor por naturaleza.
El “campo” da trabajo para pocos.
De ese campo, los enemigos históricos de nuestro Pueblo, son los grandes productores agrícolo-ganaderos de la llanura chaco-pampeana, con el pequeño grupo de empresas que controlan los insumos y la comercialización, los rentistas y los especuladores, quienes instrumentan a sus aliados, como son las empresas propietarias de los grandes medios de comunicación social, la jerarquía eclesiástica, los políticos que no pueden ofrecer un modelo alternativo y los viejos represores.

El Peronismo

La actual falta de políticas por parte del Peronismo, no hace más que demostrar que cuando Perón decía que el partido era solamente “una herramienta electoral”, se debía a que las concepciones doctrinarias y las decisiones políticas estratégicas estaban en sus manos, ya que la instancia electoral era sólo un momento – y no el único objetivo – de la construcción política para la organización popular. Ahora no lo tenemos a Él, la conducción y la organización política sólo se podrán construir desde los ámbitos territorial y sectoriales.
No podemos continuar sin organización, sin participación, sin debate, sin formación política para nuestros militantes.
Debemos construir “la organización que venza al tiempo”.

Hoy, somos millones los Peronistas, pero institucional – y en consecuencia – políticamente, el Movimiento Nacional Peronista no existe.
Sólo existe una “federación” de Partidos Justicialistas provinciales, dentro de los cuales, lo que sucede sólo responde a las problemáticas de cada provincia. Lo “nacional” no cuenta con la ideología, se instrumenta por relaciones de poder, necesidades de las gobernaciones ó ambiciones personales del caudillo provincial de turno.
Con respecto a los sectores sociales, el más importante, el que representa a los trabajadores Peronistas organizados en nuestras “62 Organizaciones”, tiene a su conducción aliada a la Sociedad Rural.
Otros sectores sociales Peronistas, no están organizados de manera trascendente.

Ya no hay posibilidades de proyectos partidocráticos internistas. El sistema de la vida interna partidaria como único objetivo de acción, que sólo persigue el encumbramiento de candidatos sin importar el proyecto político, mercantilizando a los militantes, marginalizando a los afiliados partidarios con el sistema del voto clientelístico cada dos años a cambio de algún favor, produjeron el hartazgo y el descreimiento generalizado de nuestro Pueblo hacia el sistema político.


Nosotros, los militantes

Nosotros somos Peronistas y hacemos política para el Pueblo. Debemos hacer política actuando con el objetivo de consolidar una Democracia Popular y de producir hechos concretos para lograr una Patria Grande y un Pueblo Feliz.

Entendemos la participación política, como la herramienta natural indispensable y transformadora con la que un Pueblo lucha para defender sus intereses e identidad. Esta defensa de los intereses e ideales nacionales la realizamos convocando a nuestros compatriotas en general y a los Compañeros Peronistas en particular, para que en una cantidad cada vez mayor, entre todos podamos defender el proyecto de Nación que nos incluye.

Esa participación, será efectiva aunando voluntades desde la militancia territorial en cada barrio y capacitándonos permanentemente en el conocimiento de la realidad y del proceso histórico que vivimos, luchando para que las medidas de Gobierno siempre formen parte de la construcción del Proyecto Nacional.

Atribuimos gran importancia al imprescindible compromiso y participación de la juventud con el destino de nuestro Pueblo.

Pretendemos reconstruir el sistema de representación, organización y conducción del Peronismo de nuestra Ciudad, que ha demostrado claramente que no se encuentra capacitado para representar las expectativas de nuestro Pueblo.

También pensamos que toda lucha que tenga entre sus objetivos, la transformación social en el marco de los grandes ideales Peronistas, debe fortalecer la presencia de los valores morales, como por ejemplo, la solidaridad y la ética, considerándolos pilares en una construcción que pretende ser masiva, creíble y convocante.

Te convocamos como Peronistas, porque no les vamos a regalar nuestras banderas a los burócratas, a los traidores, a los que se venden al liberalismo por dos monedas.
Te convocamos como Peronistas, porque pensamos que diluir nuestra identidad es un objetivo gorila desde 1955 y por lo contrario, creemos en la imperiosa necesidad de reafirmarla.
Te convocamos como Peronistas a participar de un proceso político de construcción colectiva y popular.
Un espacio que siempre permanecerá abierto y convocante.
Un espacio en el que buscaremos permanentemente confluir con otros Compañeros.
Ya no hay espacio para el individualismo.
Pretendemos colaborar en la recuperación del Peronismo para el Pueblo.
Te convocamos como Peronistas para sostener la lucha por la idea y el poder, y no por el poder mismo, para hacer política pública, abierta, de cara a nuestro Pueblo, para analizar y debatir la realidad desde un punto de vista crítico, para colaborar a que el Peronismo tenga el protagonismo que merece en la Ciudad de Buenos Aires y que nos lleve a construir una visión del modelo de Ciudad que los Peronistas pretendemos tener, junto a otros sectores nacionales y populares, porque queremos ser “…artífices de nuestro propio destino y no instrumento de la ambición de nadie…”.

Te convocamos como Peronistas, porque nuestra fundamental preocupación es por la dignidad de los más humildes.
Te convocamos como Peronistas, porque mantenemos vivas las frases de Evita que dicen “…la Patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas…” y “…el Peronismo será revolucionario o no será nada…”.
Te convocamos como Peronistas, porque los años más felices de nuestro Pueblo, lo fueron durante nuestros gobiernos.
Te convocamos como Peronistas, porque las mejores páginas de la Historia de lucha de nuestro Pueblo, han sido llevadas adelante mayoritariamente por Peronistas.
Te convocamos como Peronistas, porque las grandes ideas impulsadas por Juan Domingo Perón siguen vigentes:
- seguimos luchando por una Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana,
- seguimos creyendo que el concepto de Comunidad Organizada es fundamental como definición ideológica para la
construcción de poder por el Pueblo y para el Pueblo,
- seguimos creyendo en la necesidad de construir un Proyecto Nacional para el Modelo Argentino de País, sobre la base
del consenso entre la gran mayoría de sectores políticos, económicos y sociales nacionales,
- seguimos luchando por una América Latina Unida.

Ante la dispersión existente en la militancia, es nuestra responsabilidad construir junto al Pueblo, la organización del Movimiento Nacional Peronista en nuestra Ciudad de Buenos Aires.

24 de Septiembre de 2009

CONFLUENCIA ABIERTA DE MILITANTES PERONISTAS DE LOS BARRIOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
( Comunas 1, 6, 9, 10, 11, 12, 14, 15 )

Aizpuru Anahí, Blotta Juan Carlos, Borro Ricardo, Bustamante Alejandro, Costas Cristina, López Herminia, Rincón Omar, Rougier Antonio, Rubio Dante, Ypas Augusto, Zampieri Roly

El Kadri Ester, Maestre Mónica, Alé Juan, Alé Rodolfo, Benalal Julio, Benalal Roberta, Benítez Juan Domingo, Benítez Samuel, Bisogno Claudio, Blanco Manolo, Boeris Jerónimo, Bonnano Gabriel, Borro Omar, Borsa Marcelo, Calcagno César, Carnelli Bernardo, Colasso Rafael, Conde Domingo A., De Angelis Sergio, De Feo Emilio, Denti María, Di Luca Noemí, Domínguez Emmanuel Mariano, Domínguez Laura , Ferraro Sara, Gastelú Martín, González Pedro, Goyeneche Marcelo, Graziano Alicia, Herrera Maximiliano, Larralde Víctor, La Rocca Alberto, Linares Beto, López Dalton Oscar, López Sergio, Loseco Luis A., Maidana Víctor, Mañero Hugo, Martínez Raquel, Moirano Silvia, Moreno Alicia, Moriones Claudio Daniel, Onorati Osvaldo, Palumbo Gustavo, Pastrana Diego, Peluffo Juan Manuel, Pereyra Tony, Pérez Daniel Horacio, Pérez Miguel A., Petruchelli Carlos, Ponce Alberto, Rojas Angel A., Romero Carlos, Sandoval Federico, Schprejer Alberto, Sosa Ricardo, Stheingara Pedro, Suárez Francisco Alexis, Vera Jorge, Vespignani Leonardo, Villarreal Gabriel, Vitulano Oscar, Walsh Carlos, Ypas Liliana B., Zambrini Ernesto, Zucco Aurora, y siguen las firmas