domingo, 1 de julio de 2012

domingo, 17 de junio de 2012

Fuimos, somos y seremos Pueblo de Malvinas


Este 10 de junio se cumplen 183 años de la creación de la Comandancia Político y Militar de las Islas Malvinas por decreto del gobierno de Buenos Aires. Es oportuno hacer una breve referencia a este documento ya que, tanto en la fundamentación del decreto como en su parte resolutiva, se encuentran presentes algunas de las claves que explican que hoy, a casi 180 años de la usurpación inglesa, sigamos reclamando inclaudicablemente nuestros legítimos derechos.

 

Sus considerandos se inician con una afirmación indiscutible: “Cuando por la gloriosa revolución del 25 Mayo de 1810, se separaron estas provincias de la dominación de la metrópoli, España tenía una posesión material de las Islas Malvinas, y de todas las demás que rodean el Cabo de Hornos.” No voy a abundar sobre esta consideración tan evidente como conocida. Quisiera referirme a lo que entraña esta evidencia. 
Aun antes de nuestro surgimiento como nación independiente, Malvinas era, naturalmente, nuestra tierra. Cuando nacimos como pueblo libre a nuestra vida política, lo hicimos sobre un territorio al que llamamos Patria, en el cabal sentido de la palabra: “La tierra de nuestros padres.” Malvinas ya era parte de esa Patria vislumbrada. Más adelante, los fundamentos del decreto señalan la consecuencia lógica de esta afirmación: “Por esta razón, habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas.” Ya otros, con más pertinencia que yo, han hecho reiterada referencia a este principio del uti possidetis juris de 1810, utilizado para establecer las fronteras de los nuevos estados americanos surgidos de los procesos de descolonización para asegurar que mantuvieran los límites de los viejos territorios coloniales. 


LOS GAUCHOS DE MALVINAS. En cuanto a los “actos de dominio” a que se refiere el decreto, no son sólo papeles, ahora amarillentos. Movieron la realidad, marcaron el destino de personas de carne y hueso. Primero que todos, mis paisanos. Porque desde 1824, antes que una pesquería, antes que un pueblito, Malvinas fue una estancia. Silenciosos, apenas entrevistos sus nombres en cartas y expedientes, desde los cuatro vientos van llegando los peones, los gauchos de Malvinas: José Domingo Vallejo, de Santiago del Estero; Juan Plácido, de la Banda Oriental; Manuel Antonio González, entrerriano del Arroyo de la China. Pío Ortiz y el negrito Diciembre que supo ser boyero. José Báez, Mariano López, Manuel Ruiz, Mateo González y Joaquín Acuña que firman la contrata con una cruz sobre sus nombres. Gregorio Sánchez, santiagueño, que el 29 de mayo de 1830  se casó en Malvinas con Victoria Enríquez, oriunda de Buenos Aires. Santiago, que cabalgó con Darwin. El cordobés Silvestre Núñez. Domingo Balleja y Dionisio Heredia, de Santa Fe. Y tantos otros de los que no sabemos ni nombre, ni seña, ni destino. Domadores de caballos, hábiles en la agarrada y arreo de ganado, construyen ahora sus palenques con costillas de ballena. He querido recordar aquí algunos de sus nombres lejanos para hacer más patente una verdad sencilla: fuimos pueblo de Malvinas. Y este pueblo, para 1831 había consolidado una población próspera, laboriosa, hospitalaria que, como una pequeña Argentina, también se abrió para todos los hombres de buena voluntad.

EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA. El articulado del Decreto de 1829 es escueto. En tres artículos se dice lo esencial. El primero, crea la Comandancia y fija su jurisdicción que, desde luego, tenía alcance regional, ya que se extendía hasta el Cabo de Hornos e involucraba a la Tierra del Fuego. El segundo fija la residencia del comandante en la Isla Soledad, lo que implicó que la cuarta hija de Luis Vernet y María Sáez naciera en las islas. Le pusieron el nombre de Malvina. Por primera vez una argentina llevó por nombre el de esta tierra. Estos también son “actos de dominio”. Pero quiero referirme en particular al artículo 3º: “El Comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas, las leyes de la república, y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios.” En esta natural disposición está, en parte, el origen de la tragedia. Para 1829, cientos de lobos marinos arden a diario en Londres. La creciente demanda de combustible para la industria y para la iluminación de las ciudades provoca una hecatombe. Como en los mares del norte ya han sido diezmados, las proas de los loberos y balleneros enfilan para el sur. Desde 1821, las Provincias Unidas tratan de poner freno a la matanza a través de reglamentos y disposiciones de pesca y caza de anfibios. Los buques extranjeros no quieren cumplir ningún reglamento ni pagar ningún derecho. Y nuestra joven república no posee una flota para controlar que se cumpla la ley. Los reglamentos y disposiciones se transforman, al decir de Vernet, en un “derecho quimérico o estéril”. En los informes que el flamante comandante de Malvinas envía al gobierno en diciembre de 1829, insiste en la necesidad de un buque de guerra, un grupo de cazadores, hombres de caballería, para controlar el cumplimiento de los reglamentos de pesca. La situación que plantea es clara y crítica: “La pesca de anfibios en aquellas islas es agotable. El extranjero, que procura únicamente su utilidad inmediata y actual, sin atender a lo futuro, hace la matanza de modo pernicioso. Abraza los campos y mata indistintamente, y en toda época, aun en la de parición. De aquí, y de la constante y grande concurrencia, ha nacido la actual disminución de los lobos; de los cuales habrá hoy apenas la vigésima parte de los que había en 1820. No será imposible que esta preciosa especie vuelva a su antigua abundancia, por medio de una matanza bien reglada y de algunos años de descanso. Pero continuándose la matanza por los extranjeros, esto es imposible, y la especie se extinguirá.” Entre julio y agosto de 1831, en cumplimiento de lo dispuesto en este artículo tercero, Luis Vernet apresa tres goletas estadounidenses que reiteradamente han infringido las reglas de pesca. La conmoción es enorme. A fines de diciembre de ese año el buque de guerra estadounidense Lexington realiza una expedición punitiva contra la colonia, destruye instalaciones, apresa colonos, siembra el terror. Un año después Inglaterra usurpa por la fuerza las islas y expulsa a la población, que ya no puede retornar.    


MALVINAS EN LA PROSA DE JOSÉ HERNÁNDEZ. Ahora sí, está completo el relato que se despliega del breve decreto sancionado hace 183 años, y que podemos sintetizar de esta forma: Malvinas fue nuestra tierra aun antes de nuestro nacimiento como nación independiente. La tierra  también nos hizo suyos, porque a ella nos brindamos. Fuimos “Pueblo de Malvinas”. Robada nuestra tierra por una potencia imperial, por intereses imperiales, seguimos siendo “Pueblo de Malvinas”, expulsados de nuestra tierra. En 1869, a 36 años de la usurpación, José Hernández, nuestro poeta nacional, publica en la prensa un extenso artículo titulado “Malvinas, cuestiones graves” que expresa con claridad y contundencia este relato: “La usurpación no sólo es el quebrantamiento de un derecho civil y político; es también la conculcación de una ley natural. Los pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de nuestros pulmones. El pueblo comprende o siente esas verdades (…) Los gobiernos han comprendido ya que no hay otra fuerza legítima y respetable que la fuerza del derecho y de la justicia; que el abuso no se legitima jamás. Entretanto, deber es muy sagrado de la Nación Argentina, velar por la honra de su nombre, por la integridad de su territorio y por los intereses de los argentinos. Esos derechos no se prescriben jamás.” Este relato, forjado por nuestra experiencia histórica desde que “nacimos a la vida política” es constitutivo de nuestra nacionalidad, de allí que no pueda prescribir jamás. Esta realidad se manifiesta en los aspectos más sencillos y cotidianos. Si recorremos cualquier barrio, de cualquier ciudad de nuestra patria, es seguro que veremos chicos jugando en una plaza o saliendo de una escuela que lleva por nombre Malvinas Argentinas. Hay miles de argentinos que viven en Malvinas, porque ese es el nombre de su ciudad. Si mostramos a cualquiera las siluetas abruptas de la Isla Soledad y la Gran Malvina, al instante las reconocerá, y no como un dato más de la geografía, sino como un símbolo que nos identifica como pueblo. No podemos pensar nuestra Patria sin Malvinas. No podemos pensarnos como pueblo sin ser pueblo de Malvinas. Y no por un esencialismo o por la obra omnímoda de algún gobierno. Estas verdades no se inventan ni se imponen. El pueblo las comprende o siente mientras va tejiendo la urdimbre de su historia. Y no hay nudo de esta trama en que no esté presente, de un modo u otro, Malvinas. Los que se niegan a entender una verdad tan sencilla y evidente, no es que carecen de conocimientos de derecho internacional, carecen de imaginación. Ahora bien, ¿hacia dónde avanza este relato? ¿Qué historia podemos construir si el Reino Unido sigue pretendiendo tapar el sol con un dedo, negándose a reconocer que existe un conflicto de soberanía y que el único camino que garantiza una paz sustentada en bases sólidas es acatar las reiteradas resoluciones de las Naciones Unidas? 


“RESPETANDO EL MODO DE VIDA DE SUS HABITANTES”. En nuestra Constitución, como cláusula transitoria, porque confiamos que esta historia tiene un fin, hemos vuelto a escribir, en esencia, las palabras de Hernández: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.” Pero hay un dato nuevo, sumamente relevante, y que también forma parte de esta trama: “respetando el modo de vida de sus habitantes”. Ellos también han tejido su historia a lo largo de estos años. Para muchos isleños, Malvinas es la tierra a la que llegaron sus ancestros hace tres o cuatro generaciones. Son ciudadanos de la nación usurpadora, viven en una tierra usurpada, y el paso del tiempo no cambia esta situación. Pero a poco que remontemos su historia, que preguntemos sus nombres e indaguemos de dónde vienen, vamos a descubrir que sus abuelos fueron  industriosos ingleses, expulsados del sistema productivo por la revolución industrial. Que venían de los suburbios de Glasgow escapando del hacinamiento y la miseria. Irlandeses, escoceses, campesinos, pastores, sin tierra ni futuro, que quieren escapar de dos siglos de guerras buscando paz, pan y ventura. Sin grandes diferencias los pastores que atravesaron el ancho Atlántico con sus perros a cuesta, de mis paisanos que con sus caballadas llegaron a Malvinas bamboleándose en las bodegas de los bergantines y dejaron para siempre en las islas el nombre de los pelajes: “alazán, zaino, moro”, con que, todavía hoy, se reconocen en las islas los caballos. Si los Estados hacen lo que deben hacer, como lo viene solicitando hace tantos años la Argentina, los pueblos haremos lo que sabemos hacer los pueblos: conocernos, trabajar, llorar a nuestros muertos, fundar familias para que la vida renazca. Entonces, sí, podremos imaginar tantos fines de este relato, como destinos trace el ancho camino de la paz. Quisiera imaginar uno de los fines para este relato. Tal vez, un nieto mío. Imaginemos que un día siente incontenibles deseos de conocer esa tierra de la que tanto le habló su abuelo. Nada se lo impide y va al Puerto de la Soledad a reconocer sobre los rastros y ruinas dispersas, el que fuera primer establecimiento argentino en Malvinas.  Pero un domingo, paseando por Puerto Argentino se cruza con una chica que salió a caminar con sus amigas. Puede ser que sus miradas se crucen, son jóvenes. Puede ser que se enamoren. Entonces, un larguísimo círculo se cierre, como se fueron cerrando las heridas hasta ser una rayita casi imperceptible. Si la cosa prospera, uno nunca sabe, quizás termine discutiendo acaloradamente con mi nueva familia. Discutiremos hasta ponernos de acuerdo sobre si es mejor el vino tinto o la cerveza negra, para que juntos brindemos por la vida que siempre se las ingenia para vencer a la muerte. Que así sea.

* Historiador. Director del Instituto de las Islas Malvinas Padre Mario Migone. Tataranieto del primer comandante político y militar argentino en las islas, Luis María Vernet.
Nota publicada por Tiempo Argentino el 10/06/2012

lunes, 11 de junio de 2012

Repudio a los ataques a trabajadores de prensa efectuados frente a Tribunales y en partido de Malvinas Argentinas.

Trabajadores de prensa autoconvocados se reunieron en Santa Fe y Callao, el pasado 7 de junio Día del Periodista, para reclamar ante las salvajes agresiones que sufrieron trabajadores de la TV Pública, Crónica, Telam, Programa 6,7,8 y Tiempo Argentino.
El repudio a los recientes hechos sumo la adhesiones de políticos, pero escasa repercusión en la prensa hegemónica (Clarín, La Nación y socios) que habitualmente se siente perseguidos. Lamentablemente, la intolerancia manifestada con violencia resulta, sin duda, de una prédica que fomenta estas actitudes cuya intención es provocar un clima que enardezca las conciencias, ante la falta de argumentaciones y respecto de las transformaciones que se vienen gestando en democracia.
En la esquina porteña sumaron su apoyo los diputados Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Juliana Di Tulio, José María Díaz Bancalari, también la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el cineasta y documentalista David "Coco" Blaustein, el humorista gráfico Miguel Rep, el dirigente del peronismo porteño Augusto "Tito" Ypas, el director del C.C. Haroldo Conti Eduardo Jozami, el historiador y periodista Hernán Brienza, entre otros.



jueves, 19 de abril de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

MALVINAS en CONTEXTO - Patagonia-Atlántico Sur-Sudamérica - Marcelo Vernet

Marcelo Luis Vernet, escritor y descendiente del que fuera el primer Comandante Político Militar de las Islas Malvinas, Luis Vernet, designado en 1829 por el gobierno de Buenos Aires con el cargo de fundar una colonia en las Islas.
Ha dado charlas sobre el tema en distintos ámbitos: en provincia de Buenos Aires, Chaco, Corrientes. Ha escrito artículos y ponencias sobre el tema, publicados por medi...os gráficos y digitales (por ejemplo Tiempo Argentino y Agepeba (Agencia Periodística Buenos Aires). Participó con un artículo en el libro La Cuestión Malvinas en el marco del Bicentenario, publicado por el Observatorio Malvinas de la Cámara de Diputados de la Nación. Y es autor de un libro "Malvinas, mi casa" que va a publicar Ediciones al Al Margen

domingo, 18 de diciembre de 2011

“Este gobierno es la más clara expresión del movimiento nacional y popular de los últimos 50 años”


“Este gobierno es la más clara expresión del movimiento
nacional y popular de los últimos 50 años”
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, encabezó el sábado un encuentro de militantes en el Sindicato de Trabajadores de Televisión

   El ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, reivindicó a Néstor Kirchner y Cristina Fernández, al sostener que “colocaron al trabajo como uno de los valores fundamentales de esta etapa de crecimiento económico con inclusión social” y en tal sentido remarco que “este proyecto político pase lo que pase, aparezcan las disputas que aparezcan, tiene un ADN que nos marca definitivamente, que es su vínculo con los trabajadores”.
   Tomada realizó estas declaraciones durante un encuentro de militantes del espacio que lidera dentro del peronismo metropolitano, que tuvo lugar en las instalaciones del Sindicato de Trabajadores de Televisión, el sábado 17 al mediodía.
   En un encendido discurso, el ministro señaló que “es un buen ejercicio pensar cómo se logra pasar del 22% a construir una nueva mayoría popular en la Argentina, que de testimonio de los debates y demandas que hoy tienen los habitantes de nuestra Patria. Esto es lo que (Néstor) Kirchner interpretó”.
   “Yo no comparto  mucho esta idea de la ráfaga de la historia, de algo que empezó inesperadamente –enfatizó Tomada-. Por supuesto que fue inesperada en los términos del pensamiento único dominante, pero el gran mérito de Néstor kirchner es haber entendido la diversidad de las demandas que había en esta sociedad. Que era necesario absorber aquellas demandas, aquellas convicciones, de las que el peronismo es legítimo portador por pertenencia histórica, por trayectoria popular, pero que había que sumar, comprender y escuchar lo que eran las demandas de un pueblo que había sido postergado y fracturado con un designio expreso, frío y calculado a partir del 24 de marzo del ’76. Ahí empezó esta historia, que culmina el 19 y el 20 de diciembre de 2001, cuando el pueblo en la Patria dijo basta”.
   Continuando con su análisis de la historia reciente, el ministro interpretó que “fue necesario que Néstor Kirchner se hiciera cargo de un gobierno que empezó a cambiar la historia, a provocar y provocarnos que hiciéramos el esfuerzo de salir de ese pensamiento único, de esa suerte de sentido común que se había establecido, donde parecía que todo debía analizarse desde la racionalidad económica, desde el cuidado de determinados principios fundamentales que curiosamente eran los que habían derramado desde el Consenso de Washington en toda América latina. Todo eso lo teníamos incorporado y Kirchner estuvo dispuesto. Esta es también, valga la anécdota, la explicación de cuando preguntaban por qué Kirchner hablaba desde el atril todos los días. Había que producir un quiebre en el discurso para poder penetrar y dar el debate cultural del que habla Cristina y que hoy podemos decir que hemos empezado a triunfar. Porque el debate cultural empezó el 25 de Mayo de 2003, cuando en el atril de la Casa Rosada, Kirchner volvió a hablar del estado activo, de la inversión pública, de la solidaridad, de la justicia social y del trabajo no registrado. Eso provoca la ruptura; es la seña que Néstor Kirchner da”, insistió.

“Una sola clase de hombres y mujeres”

   Carlos Tomada aseguró que “nuestro gobierno y nuestro proyecto político reconducen fundamentalmente a una sola clase de hombres y mujeres: los que trabajan. Y para ello era necesario salir de esquemas políticos y económicos que nos planteaban un país para pocos y unas multitudes contenidas con planes sociales”.
   Al hacer referencia al debate sobre el trabajo rural que por estos días tiene lugar en el congreso de la Nación, el ministro adelantó que “vamos a celebrar como un día histórico el día que se apruebe el nuevo Estatuto del Trabajo Rural, porque nos hemos hecho cargo de un hecho de reparación histórica, de un gobierno que ha venido a reparar muchos temas que fueron olvidados, desaparecidos, ocultados. No solamente los derechos humanos en ese sentido fuerte y potente que todos les damos, sino los derechos humanos de ayer, de hoy y de siempre. Por eso, este estatuto que va a ser aprobado es un hecho de reparación histórica para los trabajadores rurales que han venido soportando primero con la dictadura, pero después con los gobiernos democráticos, una norma laboral que lleva las firmas de Martínez de Hoz y Videla”, subrayó.
   Admitió que “vamos a tener tiempos difíciles, seguramente, pero ahí vamos a estar todos nosotros multiplicados por 10, por 100 y por lo que haga falta para defender este proyecto. Decía ayer muy bien el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que la mejor forma de defender a los trabajadores es cuidar a este gobierno y esa es una nuestra primera tarea. Y vamos a prepararnos y fortalecernos para estar al lado de este gobierno en cada una de las medidas que impliquen la profundización del proyecto nacional y popular, porque este es el mandato de Cristina, porque esta es la tarea que ella se ha puesto sobre los hombros y nosotros tenemos que estar al lado para acompañar este proceso de transformación”.
   “Tenemos desafíos por delante, porque está claro que la derecha no se va a rendir –puntualizó-. El debate parlamentario de los últimos días es un fiel testimonio, porque digámoslo claro: cuando hay intereses económicos concentrados que se oponen a la sanción de una ley, esa ley es justa, por esa sola definición. Este proyecto político puso de pie a la Nación, impulsó una nueva etapa de crecimiento económico y lo hizo saliendo del infierno, como dijo Néstor”, recordó el ministro.
   Al aludir a la expresión “sintonía fina”, que acuñó semanas atrás la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, comentó que el concepto “indica cómo vamos a ir mejorando para poder profundizar las medidas que hemos tomado y, por eso, en el tema de los subsidios no empezamos por cualquier lugar. La sintonía fina es empezar por el lado de la demanda; es arrancar por el lado que paguen los que tienen que pagar. Todos los procesos de ajuste anteriores lo que hacían era sacarles o ponerles más costo a los que menos tenían. Esto es exactamente al revés: los que ponen son los que más tienen”.
   En tono irónico, reclamó “que se la vayan sacando con peine fino los que creen que acá hay cambio de dirección, que viene una etapa diferente que va a tender a los intereses concentrados. A nosotros no nos va a venir a dar clase la derecha. No nos va a venir a dar clases de peronismo Magdalena Ruiz Guiñazú. Que no se preocupen; que no se pongan a hacer análisis, no los necesitamos. A Evita la defendemos nosotros. No hace falta que nos recuerden y nos digan que tenemos que hablar de Evita”.

Reconocimiento a la militancia

   Al reivindicar el rol de la militancia, remarcó que “los doscientos que estamos acá estuvimos presentes en todas las actividades, en todas las esquinas, en todas las movilizaciones, en cada momento que fue necesario. Todos sabíamos que podíamos contar con el otro. Y así empezamos a trabajar; y así seguimos creciendo; y así nos fuimos consolidando; y así logramos consolidar un piso muy importante en la Ciudad de Buenos Aires en  este año. En todas y cada una de las elecciones que hubo, pudimos demostrar que ese es el piso con el que vamos a partir para el objetivo máximo, que es lograr desplazar a la derecha del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que el Frente para la Victoria pueda tener la posibilidad de construir esa mayoría, que le permita gobernar la Ciudad de Buenos Aires a partir de 2015”.
   “Lo vamos a hacer sorteando dificultades –reconoció-. Y lo vamos a hacer siendo generosos, siendo amplios, siendo plurales y sabiendo que tenemos una identidad que es el peronismo. Esa es nuestra fuerza troncal. Alguien decía que el FpV es la expresión del peronismo en los tiempos que corren. Es una interpretación, pero también es cierto que el FpV no existiría si no partiera de esa identidad peronista. Pero la construcción que estamos haciendo, que estamos pensando y alrededor de la cual debatimos y militamos es más amplia; es plural. Requiere de todos aquellos que coincidan en la necesidad de fortalecer a este gobierno, que es la más clara expresión del movimiento nacional y popular de los últimos 50 años”.
   Continuando con su reconocimiento a la labor de las diferentes agrupaciones que conforman su espacio en el peronismo metropolitano, Tomada afirmó que “esta militancia, de la que ustedes son testimonio vivo, a mi me llena de orgullo y no me alcanzan las formas para agradecer lo que hicieron, lo que hacen y lo que van a  seguir haciendo. No porque lo hagan por uno u otro, sino por esa recuperación de la necesidad de pelear por lo que creen justo, por esta idea de la militancia de la que ustedes son referencia. La militancia que entiende cuáles son las necesidades de nuestro pueblo, que las asume como propias y batalla por ellas cada día para que se conviertan en un derecho. Eso es lo que ustedes hicieron parados en la esquinas y reuniéndose para debatir. No me voy a sacar de la cabeza ninguna de estas escenas. Gente grande, que podría mirar cómo ocurren las cosas, comprometida, repartiendo folletos, hablando con la gente, convenciendo, explicando. Como no me voy a sacar de la cabeza cada una de las reuniones a las que he ido, donde jóvenes compañeros que se han sumado a la militancia estudian, se sientan, subrayan documentos y discuten alrededor de ellos. Eso también es hacer Patria; eso también profundiza. Ahí me van a tener siempre acompañándolos, junto con los compañeros de los sindicatos, de las organizaciones sociales, de las organizaciones políticas y agrupaciones del peronismo de la Ciudad de Buenos Aires; junto con todos aquellos que tengan ganas de sumarse a este esfuerzo para mantener bien alto las banderas el proyecto nacional y popular”.
   Advirtió que “para profundizar tenemos que organizarnos. No podemos juntarnos espasmódicamente. No podemos esperar al 2013 para elegir uno o varios candidatos para ese turno legislativo; o esperar al 2015 para ver si elegimos a alguno que más o menos de bien y más o menos represente a todos y más o menos nos permita engrupir a algunos de la Ciudad de Buenos Aires y con eso ganar. No, compañeros, nosotros tenemos que construir fuerza política desde ahora, porque tenemos poco tiempo”, agregó.

Convocatoria

   En el tramo final de su mensaje, el ministro Tomada consideró que “lo que necesitamos en esta hora es ser más fuertes, amplios, plurales y generosos” y, al mismo tiempo, se mostró confiando en que “lo podemos hacer. No nos sobran los tiempos, pero aquello de ‘en su medida y armoniosamente’ no viene mal. Podemos y debemos trabajar y a eso los quiero convocar: a una unidad de esta fuerza, a la construcción no de un espacio, sino de una propuesta que pueda sumar a otras y pueda ser generosa en la convocatoria a fuerzas aliadas. Que sea una referencia, donde los sectores juveniles, los sectores políticos con otras historias e identidades puedan sentirse cómodos y sentir que participan del proyecto, que nos pueden acompañar desde distintos lugares. Que generamos los espacios para los estudios, las propuestas para la construcción de un proyecto para la Ciudad de Buenos Aires que enamore de una vez por todas a esta ciudad”.
   “Ese es un desafío que tenemos –indicó Tomada-, porque algo no hemos hecho todavía lo suficientemente bien. Porque para enamorar a la Ciudad de Buenos Aires no nos alcanza con cuestionar cómo se conforma esa mayoría. No nos alcanza con cuestionarlo a Macri, que ya sabemos lo que es y lo que puede dar. El tema es lo que nosotros somos capaces de hacer para sumar voluntades que acompañen la efectiva presencia del FpV y sus fuerzas aliadas en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En eso vamos a poner todos los esfuerzos, porque creemos que ha llegado la hora de construir todos los días una fuerza política que nos permita participar en el debate nacional en un momento de la historia política que va a seguir siendo el espacio del debate para que las fuerzas nacionales y populares vuelvan a ratificar el triunfo en el 2013 y en el 2015. Porque ahora la derecha está nerviosa –Kirchner lo diría mejor-, porque sabe que está empezando con la misma fuerza de siempre, al día siguiente del 23 de octubre, el tercer período del proyecto nacional y popular”, concluyó.

Autor: José Yapor

jueves, 27 de octubre de 2011

Por el futuro, gracias - Néstor Kirchner 1950-2010